MONSTRUOS De nuevo toda la familia se reunía en la casa de los abuelos. Al igual que venían haciendo en periodos estivales. Esta vez, el motivo eran las entrañables fiestas navideñas. Primos, hermanos, tíos y sobrinos, iban llegando poco a poco y se iban instalando en aquella casa enorme, con habitaciones para todos. Allí convivían unos días en perfecta armonía y felicidad, como una familia modelo, como mandan los cánones más clásicos. La abuela montaba todos los años un gran árbol de Navidad, decoraba la casa y preparaba una suculenta y costosa cena de Nochebuena. Mientras que el abuelo, presumía de los logros académicos de los nietos con sus amistades y de la carrera profesional de casi todos sus numerosos hijos. Sin embargo, la pequeña María, que estaba a punto de cumplir seis años, no quería volver a la casa de sus abuelos. No mostraba ningún interés por jugar con sus primos ni pasar unos días, de nuevo, en familia. Tenía todavía el mal recuerdo del pasado vera...