ME CONSIGUIÓ LA LUNA

 Ella me consiguió la luna. No una luna cualquiera.

 La luna más hermosa que jamás se ha visto en el firmamento. Y sin embargo, desdeñando a la nívea Selene, toda mi atención naufragó en sus ojos, buscando en su mirada algún indicio de que mi boca tenía permiso para sumergirse en sus labios.

 Lo tuvo. Era tan solo nuestra segunda cita, y aun en mi piel ardían los rescoldos de la llama, inextinguible, que se encendió en la primera noche que pasamos juntos.

 Una noche de encuentro premeditado y desenlace fortuito, de dichosos acontecimientos y felices desenlaces. Sobre todo para mí. Fui yo el más afortunado, lo sigo siendo, de eso no hay duda. Me prometió que me haría feliz, y lo está cumpliendo

Ojalá ella también lo sea, para que siga queriendo tenerme a su lado, y para que aquella luna que me consiguió en nuestra segunda cita no se convierta en un recuerdo del pasado, sino en un instante revivido cada vez que se encuentran nuestras manos. 

Ella me dijo que me conseguiría la luna. Y lo hizo, sin habérsela pedido. Me dijo que me haría feliz. Y lo hace, sin ni siquiera esforzarse. Su corazón no entiende vivir de otra manera. Me dijo que siempre reiríamos. Y lo hacemos, de la manera más fácil. Casi siempre a mi costa, la risa no entiende de víctimas. No importa, mientras se ría conmigo sé que me seguirá amando. Cuando las risas se acaban el amor se fuga cogido de la mano del desengaño. No hay sonido más bello que el de sus carcajadas, porque le salen de la profundidad de sus entrañas, y son el más espontáneo reflejo de un rostro radiante en el que jamás nadie ha visto ni verá una sonrisa falsa. Derrocha entusiasmo, e inunda de alegría todo aquello que la rodea. A mí, sobre todo, ¿qué importan los demás cuando sé que me ama?

 Ella me dijo que me haría gozar como ninguna mujer lo había hecho. Que se fundiría conmigo en un solo cuerpo. Que no sabría distinguir su piel de la mía, que sus pechos serían mi fuente, su vientre mi lecho y sus muslos mi refugio. Que lo dejaría todo por sentirme dentro, que se rendiría a mis manos, y moriría por mis besos. Que soñaría con ella, y cumpliría mis sueños.

 Ella me dijo que el amor era carne y que no hay nada más puro, más real, más sincero. En mis labios el placer lleva su nombre, por sus caricias muero, con sus orgasmos resucito, y con los míos estremezco. Ella me dijo que me enseñaría a disfrutar la vida, a exhalarla a bocanadas. Que la palabra aburrimiento estaba desterrada de su vocabulario, y que haría que también desapareciera del mío. Que no permitiría que ni un sólo momento a su lado fuera un instante perdido. Que habría música, poesía, baile, teatro y hasta fútbol entre semana, aunque tengamos que recurrir al móvil para saber el resultado, porque nuestro deseo de saciarnos en el otro acaba siendo siempre más fuerte que un zurdazo por la escuadra. Vivir a tope, a lo poeta muerto, sin miedo, sin remordimientos

. Ya no quiero quedarme en casa un sábado por la noche. La mantita, el sofá y Netflix para otros. Yo quiero recorrer la vida con ella, beber de la fuente de la libertad, ser como quiero ser y no como me dejan. Ser valiente, arrepentirme de mis errores antes que de no haberlos cometido. Hacerlo, no intentarlo. Adentrarme en el sendero de la aventura y lo desconocido agarrado de su mano. Quiero vivir.

 Ella me prometió que nunca me mentiría. Que si alguna vez dejaba de amarme me lo diría. No podía haber encontrado una forma más hermosa de declararme su amor. Me ama. Me ama aun a riesgo de dejar de amarme, con todas las consecuencias, incluso las malas. Me ama sin tener miedo a que se acabe el amor, porque esa es la única manera de amar plenamente. Soy suyo, no podría ser de otra manera. La quiero, como hace tiempo que no quería, como sé que nunca volveré a querer. La quiero porque me hace reír y gozar, y porque me hace feliz y me obliga a vivir. Pero sobre todo, porque en una ocasión, sin que yo se lo pidiera, me consiguió la luna más hermosa que jamás se ha visto en el firmamento.


23 de noviembre de 2024

Antonio Lera Rodríguez-Morón.

Comentarios

Entradas populares de este blog

" En la fusión de dos mundos impares" de César Sobrón

ENCUENTRO CON EL TALLER DE POESÍA GRUPO CERO ALCALÁ

Vodevil Circus en Radiocreactividad